Me ha provocado una sonrisa la ternura que se percibe en cada una de sus palabras, debo admitirlo. El apodo de "triangulito" me resulta sumamente dulce, aunque, pensándolo bien, ¿existe algo en usted que no lo sea? (Al repasar mis palabras para asegurarme de no omitir nada, espero no generar un malentendido; mi intención no es caer en el error de idealizarlo ni incomodarlo. Al contrario, me gustaría descubrir cada uno de sus defectos y aprender a quererlos con el tiempo, aunque temo que esto pueda sonar demasiado entusiasta, ¿no es así?)
Volviendo al punto... Cada uno de sus comentarios tiene sentido, no lo dude. Incluso aquello que usted podría calificar como una tontería, a mí me reconforta y me impulsa a sonreír. Visualizar su timidez solo incrementa mis ganas de dedicarle elogios, los cuales, cabe aclarar, son completamente sinceros.
No comprendo por qué le resulta tan difícil asimilar sus propias virtudes. Entiendo que su naturaleza es tan noble que tal vez no encuentra una explicación al interés que despierta en los demás —estando firmemente convencido de que es así—, pero permítame recordarle que quienes poseen una luz especial rara vez son conscientes de su propio atractivo.
Me atrevo a confesarle que la idea de usted apartando la mirada del teléfono con timidez logra conmover este corazón que suele ser bastante reservado. Saber que he aportado algo positivo a su día me llena de satisfacción; mi único propósito es buscar su alegría.
No me encuentro atravesando un mal momento, pero considero que revelar quién soy podría resultar complejo. Le aseguro que jamás he tenido la intención de perjudicarlo y no soy alguien de su pasado que le haya hecho daño antes, por si esa duda llega a cruzar por su mente.
Me reconforta saber que cuento con su apoyo en caso de necesitarlo, lo valoro profundamente, aunque esa calidez tan propia de usted haga más difícil contener mis sentimientos.
Respecto a su pregunta... no tengo la certeza de que esto sea una batalla perdida; simplemente lo asumo porque dudo que me considere una opción romántica. Ya hemos cruzado palabras en el pasado y su amabilidad me tiene completamente desarmado, pero no creo hacer nacer los mismos sentimientos en usted.
Lamento la insistencia en halagarlo, pero por cada frase que redacto, surgen decenas de ideas afectuosas hacia su persona. Carezco de la audacia para revelar mi identidad, y espero que eso no le cause una decepción.
Agradezco sinceramente sus buenos deseos y mantendré una actitud optimista gracias a su respuesta tan bonita.
¿Ha tenido un buen descanso estos días? ¿Cómo se siente? Quisiera pensar que he logrado llegar a su corazón, aunque sea un poco.
Y por cierto —motivado por el afán de probar sus nervios—, lo único que desearía comerme este día es a usted.
( ∆ )
Buenas noches, señorito triangulito.
Me tomé mi tiempo en responder porque realmente me sentí muy tímido, muy muy tímido y volví a… ponerme rojo —demasiado—. Vi que le gustó el apodo, así que decidí que, a partir de ahora, le saludaré de esa manera o, bueno, ese será su apodo, mejor dicho.
Me parece tierno haberle causado una sonrisa, esas son las cosas que me gustan: hacer sonreír a los demás y alegrar su día de alguna manera, aunque siento que no hice nada... pero aún así me alegra, gracias por decir algo como eso.
Hay cosas que quizás no pueda responder porque no hay palabras para mis reacciones en estos momentos o algún pensamiento claro que expresar, pero quiero decirle que he leído palabra por palabra, me ha hecho sonreír y sonrojar de sobremanera.
¿Por qué su propósito sería buscar la alegría de alguien cómo yo? No lo pregunto de mala manera, de verdad, tampoco quiero que piense que estoy diciendo algo malo, solo que me considero alguien muy común y sin algo muy especial. Además soy muy curioso.
Entonces, usted es alguien que he conocido en el pasado y hemos hablado, ¿por qué no seguimos hablando? ¿Hace cuánto nos conocemos?
Yo, realmente, le agradezco por sus halagos, perdone que no pueda decir algo más es que realmente desconozco quién usted es, pero siento que es una persona dulce. Y lamento tanto no poder decir más, es que estoy algo nervioso. De buena manera, claro, pero sigo nervioso y apenado.
No se preocupe tampoco por revelar su identidad, considero que lo hará a su debido tiempo, si gusta hacerlo. Pero que le responda así no significa que no causara curiosidad en mí de querer saber quién es y de conocerle más. Es todo lo contrario. Solo quiero respetar su decisión.
¿Y sabe? Estas cosas siempre me han parecido… hermosas. Es como enviar una carta, hablar con alguien con la total libertad y sin el miedo de sentirse juzgado. Siempre he soñado con enviar cartas, tener a una persona a una persona al cual le podría escribir. Tanto en papel como en un correo. He visto muchas películas sobre eso, donde los protagonistas tal vez no se conozcan de todo, pero empiezan a contarse cosas y a conocerse.
Perdón, me he ido por las ramas. Nuevamente.
Lo hizo, lo ha tocado y no sé si eso es bueno o malo. Pero bueno, respondiendo a sus preguntas. He estado bien, tranquilo ¿y usted cómo ha estado? He descansado, ahora mismo no tengo sueño y me encuentro un poco hiperactivo. Siento que quiero hacer muchas cosas, pero no me decido. ¿Y usted? ¿Cómo ha ido su domingo? ¿Hizo algo interesante hoy?
Y lo último… Dios, me arde demasiado la cara. Lo ha conseguido, si eso era lo que quería, me encuentro muy apenado y… no creo ser… ¡no creo ser comestible si acaso! ¿Qué cosas dice?
Es gracioso… todo se resume en que estoy agradecido, tímido, apenado, halagado y muy rojo GDKAHS.
Quisiera preguntarle muchas cosas, demasiadas cosas, pero es que no quiero… incomodarle.
Espero que usted tenga una hermosa noche, que le sea ligera y que le vaya muy bien. Suerte mañana, espero que su lunes sea maravilloso y que toda su semana le vaya increíble. Haga algo muy lindo. Y cuénteme todo, quisiera saber de su día en detalle, si se puede claro.
With melancholy,
Prince June.
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